Pedro A. Martín

“Nosotros, los pobres” (Manuel Fernández-Cuesta)


 “Nosotros, los pobres” / Manuel Fernández-Cuesta

Veo que Babelia, suplemento de El País, ha dedicado su sección, El libro de la semana, a Las naciones oscuras. Una historia del Tercer Mundo de Vijay Prashad. Hace unas semanas destacó, mismas páginas, a Luigi Pintor (El Aleph). En los paratextos del libro de Península se leen dos frases de interés que transcribo. «Naciones oscuras, naciones brillantes: este libro descubre los mundos escondidos bajo la historia oficial escrita por los medios de comunicación dominantes», dice Eduardo Galeano y «Las naciones oscuras es la primera historia política exhaustiva del Tercer Mundo como proyecto. Es un instrumento esencial para repensar esta historia y construir un programa político viable en nuestro tiempo», anota el sociólogo Immanuel Wallerstein. Bendecido por estos dos grandes del hacer y el decir, recuerdo, al paso, a Frantz Fanon, el psiquiatra y teórico marxista de la descolonización, «El Tercer Mundo está ahora frente a Europa como una masa colosal cuyo proyecto debe ser tratar de resolver los problemas a los cuales esa Europa no ha sabido aportar soluciones», se lee en Los condenados de la tierra (1961), edición de Txalaparta. Nosotros, los pobres, en laEurocopa, hemos irrumpido en las semifinales del espectáculo comercial y publicitario futbolero como víbora de caño en una alberca. Alemania, que lleva años ganando la Tercera Guerra Mundial (económica), ha caído, ante el neorrealismo italiano, Pirlo de alcalde, con dos goles de un negro siciliano llamado Mario Balotelli. En el Reich, intuyo, no deben estar contentos. Su Sturm und Drang deportivo ha sucumbido. Negro y de Palermo, dirán en algunas cervecerías de Baviera. Negro y de Palermo. Esta noche cenaré galletas integrales, por aquello de la salud.

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2 comentarios

  1. Carla

    Grande Benedetti,

    Mario Benedetti “No te salves”

    No te quedes inmóvil
    al borde del camino
    no congeles el júbilo
    no quieras con desgana
    no te salves ahora
    ni nunca
    no te salves
    no te llenes de calma
    no reserves del mundo
    sólo un rincón tranquilo
    no dejes caer los párpados
    pesados como juicios
    no te quedes sin labios
    no te duermas sin sueño
    no te pienses sin sangre
    no te juzgues sin tiempo

    pero si
    pese a todo
    no puedes evitarlo
    y congelas el júbilo
    y quieres con desgana
    y te salvas ahora
    y te llenas de calma
    y reservas del mundo
    sólo un rincón tranquilo
    y dejas caer los párpados
    pesados como juicios
    y te secas sin labios
    y te duermes sin sueño
    y te piensas sin sangre
    y te juzgas sin tiempo
    y te quedas inmóvil
    al borde del camino
    y te salvas
    entonces
    no te quedes conmigo.

    Saludos,
    Carla

    Me gusta

    27 de junio de 2012 en 14:36

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